Ainhoa Iribar Lizeaga

27/11/2020

A menudo suelo ponerme en contacto con personas que realizan trabajos administrativos en las empresas pequeñas y medianas que son parte de nuestra red de confianza. Visto desde fuera, muchas personas suelen considerar que no somos personas que cuentan con mucha creatividad; yo, en cambio, no estoy de acuerdo con esa afirmación.

A la hora de realizar labores administrativas, sabemos de sobra que es conveniente hacer las cosas con fundamento y correctamente, pero en muchas ocasiones vienen cambios, más de los que nos gustarían.

¿Cómo actuar frente a estos cambios?

Para adecuarnos a los cambios solemos contar con muy poca información y se suele necesitar mucho tiempo para comprenderla al completo y hacer frente a la nueva situación. Aún así, cuando hablamos de temas relacionados con el dinero o entran en juego trámites de gran importancia, suele ser habitual querer adecuarnos rápidamente y estoy convencida que para ello se necesita mucha creatividad.

En los últimos meses en los que todo lo de nuestro alrededor se ha digitalizado de golpe, para poder presentar una factura o un trámite administrativo simple, muchas personas hemos tenido la sensación de estar ante una ginkana. Las reglas del juego han sido impuestas de manera repentina y, sin previo aviso, eso sí, hemos observado que han faltado recursos para hacer frente al nuevo escenario.

No me hace falta irme muy lejos para encontrar empresas que a menudo deciden dar un paso atrás en cuanto van a realizar un trabajo o se quieren presentar a una licitación y entre los requisitos ven las palabras trámite electrónico. Pasa a menudo en los casos en que una sola persona ha decidido crear una empresa y en su día a día, además de trabajos administrativos, tiene que encargarse de otros aspectos importantes del proyecto.

Al ver esas situaciones suelo sentir mucha rabia al pensar que existen muchas personas capaces de ofrecer un servicio profesional y de calidad pero a las cuales se les presentan demasiados obstáculos en el camino para poder desarrollar dicho servicio. Esto se suele hacer más palpable cuando entran en juego administraciones públicas.

¿Dónde están, en cambio, los servicios presenciales que estaban disponibles hasta ahora? ¿No se ha llegado a utilizar la excusa de la pandemia para llegar a digitalizar todo de golpe?

Lo único que esta claro es que hemos optado por un futuro digital y electrónico, con sus pros y sus contras, y más nos vale tener todo bajo control. Ante este escenario estoy segura que las pequeñas y medianas empresas tenemos capacidad para seguir adelante pero nos hará falta muchas dosis de creatividad y, sobre todo, mucho apoyo de nuestra red de empresas de confianza.

¿Nos adaptamos?

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