Aritz Etxeberria Altuna

15/10/2021

En un principio, hoy pensaba escribir sobre unas experiencias que tienen que ver con mi oficio. Pero en ocasiones, hay otras cuestiones que se cruzan delante de ti, y es mejor cogerlas según vienen, sin demorarlas.

Porque en esta sociedad de los 1001 quehaceres, hay cuestiones que solemos dejar para otro momento. Lo que no solemos pensar tanto es, que esos aplazamientos pueden suponer no poder ejecutarlos más adelante. No suelo ser yo una persona a la que le guste contar sus intimidades, pero hoy me he sentado con esa necesidad delante de la pantalla.

La cuestión es, que hace dos años, seguramente sería la última vez que nos cambiamos de piso, cuando vi por última vez un mensaje escrito a mano de mi ama. Hace unas semanas, me dio por mirar en el cajón donde guardo recuerdos de este tipo, y ahí lo vi de nuevo. Y mira por donde, vi que en breve se iban a cumplir 10 años desde que lo escribiera.

Aquel escrito me lo dio en una época en la que yo lo estaba pasando mal. En redes sociales publiqué una foto donde salía de espaldas y mirando hacia abajo, y cogiendo eso como base, me escribió un bonito mensaje donde me hacía llegar su cariño.

Todos tenemos momentos buenos y malos. Y el momento actual no es precisamente uno de los mejores para mi ama. Y pensé en utilizar el 10º aniversario de aquel mensaje para en este caso escribirle yo un mensaje, junto a una foto de aquel mensaje que me escribió. Quedaban unos pocos días, y volví a guardar el papel, a la espera de dicho día. Y llegó el día, pero por alguna extraña razón que todavía desconozco, después de inspeccionar el cajón y alrededores unas cuantas veces, no pude encontrar el mensaje.

A primera vista, podría tener todo el sentido retrasar unos días el escrito y la foto que le iba a enviar. Pero, los planes se fueron al traste. Lo que al principio tenía sentido, sin la foto de aquel mensaje estaba perdiéndolo en mi cabeza. Y así suele ser la vida: pensamos que luego, mañana, la semana que viene, dentro de un año, tendremos la oportunidad de hacer lo que corresponda. Independientemente de si son pequeños detalles, acciones significantivas o grandes decisiones a tomar. Pero no siempre sucede así.

Por tanto, hoy, aquí y ahora, quiero hacer valer esta oportunidad que tengo para hacer llegar un mensaje a mi ama, aunque hacerlo público me dé bastante vergüenza. Aunque pensándolo, tampoco es tanto; hubiera sido peor ir a El diario de Patricia.

Así que para el resto, aquí termina la entrada de hoy, ¿¡¿de acuerdo?!? Eskerrik asko!!!

Ama, eso de decir con palabras lo que sentimos, creo que no es uno de los puntos fuertes míos, ni tuyos. Pero aunque sea de una forma breve, me he animado a escribirlo, al igual que lo hiciste tú un día de estos hace 10 años.

Siempre queriendo lo mejor para mi (nosotros), dispuesta a hacer cualquier cosa. Siempre ayudando, siempre preocupándote, siempre buscando detalles. Desde el punto de vista de un hijo, no siempre lo he visto así, pero según han ido pasando los años cada vez lo he tenido más claro que siempre ha sido así.

Sin embargo, a veces es una/o misma/o quien necesita ayuda. Sé por propia experiencia, que cuando se necesita ayuda, no se hace tan sencillo pedir ayuda a los demás. Creo que es cuestión de genética, eh, ¿ama?

Estoy (estamos) contigo. Para en la medida que se pueda, ayudar, dar animos y fuerza y quitar peso de otros quehaceres. O simplemente, escuchar. Y es importante cuidarse una misma, para después cuidar mejor a los demás. Te daré (daremos) lo que esté en nuestras manos, pero a su vez, tú también pide sin problemas.

Y como no, mucho ánimo, Josu. Mi fuerza y ganas de seguir adelante, para ti. Ya sé que se puede pensar que hablar desde fuera es lo más fácil, y que estar dentro lo más complicado. Por supuesto. Y siendo consciente de ello, de nuevo mi ánimo, fueza y ganas de seguir adelante, para ti.

Y ama, perdona no poder encontrar (por ahora) el mensaje que me escribiste. Ya sabes que no soy especialmente ordenado a la hora de guardar las cosas. Espero que en el momento que menos lo espere, aparezca de nuevo. Al igual que vienen las cosas en la vida.

Muxu handi bat. Maite zaitut.
Tu hijo, Aritz.

Si alguien que no sea mi ama ha llegado hasta aquí, perdon por la brasa que no iba con vosotras y vosotros. Pero, #teniaquedecirlo.

Foto: eleni koureas