Mikel Olaiz Garmendia

27/09/2021

Las personas que vienen a pedirnos que diseñemos o desarrollemos su soporte comunicativo habitualmente ponen cara de sorpresa cuando les pedimos un borrador de los contenidos (si hemos trabajado de la mano en algún trabajo, quizá se haya dibujado una pequeña sonrisa en tu cara).

Las personas del ámbito de la comunicación pensamos a veces que la persona que nos pide un soporte comunicativo sabe que su ayuda será imprescindible para preparar los contenidos. Y, por el contrario, muchas veces el/la cliente no es consciente de que la creación, correción y categorización son parte de nuestro trabajo; y, por tanto, son tareas que hay que remunerar. En algunos casos incluso hay quien intenta abaratar costes explicando que será él o ella la que se encargue de enviarte todos los contenidos bien organizados y relucientes; Son pocas las ocasiones en las que se cumple la promesa en su totalidad.

La llave que abre puertas

Si vamos a desarrollar un soporte comunicativo (sea un soporte gráfico en papel, un sitio web, un vídeo…), es porque hay un objetivo a conseguir. O, al menos, así debería ser.

Y, por tanto, deberíamos poner una gran atención en los contenidos. Serán la clave para comunicar aquello que se quiera mediante los objetivos comunicativos.

La clave del éxito de una acción o un soporte comunicativo está en los contenidos y su organización.

Por supuesto, hay otros factores que influyen: la parte visual, los soportes escogidos, la naturaleza del proyecto, el momento escogido… También son decisivos. Si queremos hacer las cosas bien, antes de empezar a escribir los contenidos, deberíamos saber con claridad qué características tienen las personas receptoras, qué objetivos comunicativos se quieren cumplir, etc. Es decir, qué estrategia se usará. Pero no nos desviemos del tema de hoy.

Organización de la información

El trabajo no termina tras preparar los contenidos que queremos comunicar. El siguiente paso será agruparlos y organizarlos.

¿Cómo podemos agrupar la información? ¿Cómo organizaríamos el contenido dependiendo de su importancia? ¿Qué orden es el más adecuado para una correcta comprensión?

En un principio, la persona que está trabajando en el diseño o desarrollo del soporte podría encargarse también de organizarlo. Pero, cuando esté preparado, siempre es interesante enseñárselo al cliente y/o a un potencial receptor del servicio o producto.

Soportes digitales

Aunque la base sea la misma, cuando hablamos de contenidos para soportes digitales (sitios web, aplicaciones, mailings…) entran otros conceptos en juego:

  • Arquitectura de la información: En los soportes digitales (aplicaciones, sitios web…), además de escribir los contenidos es necesario decidir su organización y etiquetado. En este tipo de soportes la lectura se realiza de manera diferente (tiempos, orden…) y esto hay que tenerlo en cuenta.
  • Etiquetado: Son las palabras o iconos que utilizamos para agrupar los contenidos. Ayudan a la persona usuaria a encontrar la información. Por ejemplo: palabras que se utilizan en los menús de navegación, títulos de secciones o hashtags de redes sociales.
  • Navegación: ¿Dónde está la información que busco? ¿Qué secciones he visitado ya? ¿En qué punto me encuentro, dentro de la estructura del soporte digital? Estamos hablando sobre las formas de orientar y situar a la persona usuaria.
  • Búsqueda: Es la funcionalidad que permite preguntar a la herramienta dónde podemos encontrar algo. Es muy interesante en estructuras complejas.
  • Estrategia de contenidos: Es la planificación de los contenidos que se publicarán en el soporte en el futuro. Habrá que definir los tipos de contenido y su estructura, así como los criterios acerca del estilo.

Imagen: Nick