12/05/2017

Basándonos en nuestra experiencia, podemos afirmar que, a la hora de desarrollar un proyecto, está muy extendida la costumbre de dejar para el último momento la parte comunicativa.

Normalmente las personas responsables de un proyecto suelen empezar a moverse una vez fijados los objetivos, características y presupuesto del proyecto.

A pesar de que en ciertos casos ésto no supone ningún tipo de obstáculo, hoy venimos a defender que dejar la parte comunicativa para lo último, resulta ser un gran error en la mayoría de los proyectos.

El error más grave es tomar una decisión de prisa y corriendo y sin ningún tipo de fundamento. En lugar de pensar con tiempo y con razones a quién deberíamos dirigirnos y, según eso, seleccionar las herramientas más adecuadas, suele ser muy habitual seleccionar las que mejor se adaptan a al equipo promotor (por motivos de gestión o presupuesto).

Para evitar cometer este u otro tipo de error, aquí os dejamos una serie de cuestiones a plantear a la hora de establecer las bases comunicativas de un proyecto
  1. En primer lugar, deberíamos pensar cuáles son los objetivos comunicativos del proyecto. Deberíamos responder a la pregunta «¿para qué comunicar?«
  2. Análisis del público objetivo: ¿quién es nuestro público objetivo? Tendremos que pensar a quién sería interesante dirigirnos. ¿Contamos con un solo grupo o podemos clasificarlos en varios perfiles?, ¿cómo son?, ¿qué tipo de canales de comunicación utilizan? (redes sociales, televisión, radio…).
  3. ¿Qué mensaje queremos transmitir al público?, ¿como dirigirnos al mismo? ¿con cercanía, oficialmente o respetando distancias?
  4. ¿En qué idioma vamos a comunicarnos en cada canal? Este punto es de vital importancia para evitar problemas a futuro.
  5. ¿Con qué prepuesto contamos? ¿Con qué equipo humano contamos que sea capaz de gestionar las herramientas seleccionadas a futuro?

A pesar de que se trata de cuestiones sencillas, en muchas ocasiones no solemos ni llegar a pensar en ellas, tomando decisiones de la parte comunicativa sin sentido alguno. En consecuencia, podemos llegar a provocar el fracaso de un proyecto, aun teniendo éste unos objetivos o ideas novedosas en esencia.

Es por ello que os recomendamos que en el próximo proyecto, programa o iniciativa que vayáis a poner en marcha, tengáis en cuenta desde el inicio la parte comunicativa. ¡Seguro que notáis la diferencia en los resultados!