20/09/2019

En nuestro día a día no nos paramos a fijarnos en las cosas que nos rodean, como puede ser, la tipografía en la que están escritos los carteles, las señales, las cajas de medicamentos… Muchas de estas cosas están escritas en una tipografía llamada Helvética. Una tipo que para muchas personas es la mejor entre todas las tipografías del mundo. Se podría decir que es lo contrario a la tan criticada Comic Sans. Pero antes de hablar por qué se considera una de las mejores tipografías, conozcamos brevemente su historia.

La Helvética fue creada a mediados del siglo XX en Suiza por el diseñador Max Miedinger bajo el encargo de Edouard Hoffmann, de la Fundición Hass.
Pero no fue hasta la década de los sesenta cuando aumentó notablemente su popularidad y uso, siendo la más utilizada en el diseño de marcas  corporativas, cartelería o señalización.

¿A qué se debe su éxito?

Uno de sus puntos fundamentales es su estupenda escalabilidad en todo tipo de situaciones. Es una tipografía eficaz para uso cotidiano, especialmente para titulares.
De palo seco, redondeada, con una gran altura de la x y sin florituras, otorgan a la helvética de una amplia claridad y legibilidad que ayudada además por la gran cantidad de pesos distintos que ofrece, la hacen adecuada, prácticamente, para cualquier contexto.

Seguro que has visto miles de carteles o logos que utilizan esta tipografía para confeccionar su imagen, y es que son muchas las marcas que la han utilizado. Algunas de las más conocidas son estas:

Si aún te has quedado con ganas de saber más acerca de esta tipografía, te recomiendo ver el documental que Gary Hustwit dirigió con motivo del 50 aniversario de la Helvética, y en el que aparecen los testimonios de grandes diseñadores hablando a favor o en contra de misma.