15/07/2016

LEHENTASUNEN KUDEAKETA

¿Sientes que el día tiene menos de 24 horas?¿Sales de trabajar pensando que no has hecho nada durante el día?

En primer lugar, conviene dejar clara la diferencia entre gestión del tiempo y gestión de prioridades. Todo el mundo tendrá claro que el día tiene una duración determinada, sin poder alargar ni reducir dichas horas.

Por tanto, en lugar de aprender a gestionar mejor nuestro tiempo, ¿no deberíamos aprender a fijar mejor nuestras prioridades?

En definitiva, si acertamos a la hora de fijar bien nuestras prioridades y estipulamos un plazo para su realización, no hay duda que llegaremos a conseguir los objetivos marcados y tendremos claro que hemos sabido aprovechar bien el tiempo.

Por ejemplo, imaginemos que es domingo y que no debemos ir a trabajar. Teniendo en cuenta que sabemos de antemano que tendremos fiesta, el sábado por la noche cerramos un plan para ir al monte al día siguiente. En cuanto amanece, suena el despertador y en lugar de levantarnos de la cama, decidimos dar media vuelta y seguir durmiendo. Tres horas después, al despertarnos, seguramente no nos sentiremos del todo bien. Tendremos la sensación de que hemos dejado tirada a una persona a la cual tenemos cariño y, además, a eso se sumará el malestar por no haber llegado a cumplir nuestro objetivo. En definitiva, nos sentiremos mal por no haber gestionado bien nuestras prioridades.

Está claro que, si esta situación es puntual, no ocurrirá absolutamente nada. En cambio, si se convierte en habitual, seguramente estaremos ante un problema. Sería más grave aún, si esta situación personal la extrapolásemos al ámbito profesional.

En definitiva, hoy en día es vital tener objetivos y plazos claros a la hora de trabajar. Aparte de contar con los conocimientos necesarios y tener claras las funciones a desarrollar, tener bajo control la gestión de prioridades es indispensable.

Si una persona, nada más llegar a la oficina se toma su tiempo para planificar el día, tenemos claro que llegará a conseguir los objetivos del día. En cambio, aquella que improvisa, verá pasar las horas e irá dejando muchas tareas a medias.

Por tanto, si tienes interés en hacer algo al respeto y aprender a gestionar bien tus prioridades, no dudes en inscribirte en el curso que hemos organizado. ¡No te arrepentirás!

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